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El año 1929 corrían aires muy pesimistas en torno a la supervivencia de
nuestra fiesta de MOROS Y CRISTIANOS.De las tres comparsas participantes,
una, la de VIZCAINOS, había desaparecido y las dos restantes, MOROS y
TERCIO DE FLANDES, acusaban el periodo decadente que a la sazón sufría
la fiesta. En el casino de Tino en la antigua plaza de Salamanca, la de
arriba, formaban peña varios amigos entre los que recordamos a : Nicolás
ANDREU, Constantino ALCARAZ,
Adrían MOLLA, Luciano PEREZ, Gabriel BROTONS, Severino GARCIA, Pedro REQUENA,
Angel ESTEVE, Joaquín HERRERO, Antorio NAVARRO, Andrés POVEDA, Elías Guillen,
Juan Bta. PAYA, José POVEDA, Ricardo VILLAPLANA, Victoriano POVEDA, Joaquín
VILLAPLANA y al villenero José DIAZ (Pimiento).Unidos por el mismo denominador
común de no dejar morir la fiesta, este grupo de petrelenses y con ellos
"Pimiento" decidieron formar la comparsa de ESTUDIANTES.Este año, tras
la misa de Gracias y vistiendo un raro atuendo de guardarropía tomaron
parte en la bajada de nuevos Capitanes anunciando así su participación
en las fiestas de 1930. Nadie confiaba en el éxito de esta nueva comparsa.
El año 1930, coincidente con el III Centenario de nuestra Patrona la Santísima
Virgen del Remedio, la fiesta atravesó momentos muy difíciles que hicieron
peligrar su existencia. Gracias al esfuerzo que en última instancia realizó
nuestra comparsa en colaboración con la del TERCIO DE FLANDES, la fiesta,
contra viento y marea, salió a la calle.Este año, con motivo del III Centenario
de la Virgen del Remedio, en el mes de Octubre fueron celebrados nuevamente
casi todos los actor de MOROS Y CRISTIANOS y la comparsa participó colaborando
así al mayor esplendor de tan señalada fecha. Los trajes utilizados este
primer año por la comparsa, así como la bandera, fueron cedidos gentilmente
por los componentes de la comparsa de ESTUDIANTES de Villena. También
esta primera participación fue amenizada por la Banda de Música Municipal
de Villena. Los avatares de la vida hicieron que los años 1931 y 1932
y 1933 no se celebrase la fiesta, volviendo nuevamente a celebrarse el
año 1934. Este año los trajes fueron ya propios, no así la bandera que
se estenó al siguiente de 1935 y fue confeccionada por la Sta. Mercedes
Amat Del Castillo. Nuevo paréntesis sin fiesta, con reaparición el año
1939 en un acto que consistió en subir las abanderadas con la banda de
música local y representaciones festeras a la Ermita al igual que se hace
el día de las Banderas y celebración de la Santa Misa. Desde este año
y hasta nuestros días la fiesta no se ha visto interrumpida y la comparsa,
salvando todos los obstáculos y dificultades que en estos primeros años
le fueron surgiendo, jamás ha dejado ya de participar. En el anecdotario
de la comparsa diremos que desde su fundación, en las Entradas y Guerrillas
siempre llevó al final un carrito acondicionado para tal fin con una gran
bota de vino cuyo líquido elemento se distribuía entre los espectadores
haciendo las delicias de éstos, especialmente de los forasteros. En alguna
ocasión, estas delicias, por combinaciones de laboratorio, solían producir
a los asiduos degustadores unos efectos gastro-intestinales, a cuyos efectos
y tras maratonianas carreras seguían anormales evaluaciones de líquidos
sospechosos.
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